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Depresión Mucha gente la sufre

Depresión Mucha gente la sufre

SE ESTIMA QUE CERCA DE 50 MILLONES DE PERSONAS EN LA REGIÓN DE AMÉRICA VIVEN CON DEPRESIÓN, CASI UN 18% MÁS QUE EN 2005

Ginebra/Washington  (OMS/OPS)-
La   depresión   es   la   principal   causa   de   problemas   de   salud   y   discapacidad  en  todo  el  mundo.  Según  las  últimas  estimaciones   de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300 millones  de  personas  viven  con  depresión,  un  incremento  de  más  del  18%   entre 2005 y 2015. La falta de apoyo a las personas con trastornos  mentales,  junto  con  el  miedo  al  estigma,  impiden  que  muchos   accedan  al  tratamiento  que  necesitan  para  vivir  vidas  saludables  y   productivas.

Las nuevas estimaciones se publicaron como anticipo previo al Día  Mundial  de  la  Salud,  el  7  de  abril,  el  punto  más  alto  de  la  campaña   anual  de  la  OMS  «Depresión:  hablemos».  El  objetivo  general  de  la   campaña es que, cada vez más personas con depresión, en todo el  mundo, busquen y obtengan ayuda.

La  doctora  Margaret  Chan,  directora  general  de  la  OMS,  dijo:  «Estas   nuevas  cifras  son  un  llamado  de  atención  a  todos  los  países  para  que   reconsideren  sus  enfoques  sobre  la  salud  mental  y  la  traten  con  la   urgencia que merece».

En  América,  cerca  de  50  millones  de  personas  vivían  con  depresión   en  2015,  alrededor  del  5%  de  la  población.  «La  depresión  nos  afecta  a   todos.  No  discrimina  por  edad,  raza  o  historia  personal.  Puede  dañar   las relaciones, interferir con la capacidad de las personas para ganarse  la vida, y reducir su sentido de la autoestima», señaló la directora de la  Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne

Sin embargo, dijo: «incluso, la depresión más grave se puede superar con  un tratamiento adecuado».

Una  de  las  barreras  para  buscar  tratamiento  son  los  prejuicios  y  la   discriminación. «El continuo estigma, asociado con la enfermedad mental,  fue la razón por la que decidimos nombrar nuestra campaña ‘Depresión:  hablemos’, sostuvo el director del Departamento de Salud Mental y Abuso  de Sustancias de la OMS, ShekharSaxena.

Necesidad urgente de mayores inversiones
Un aumento en la inversión también es necesario. En muchos países, no  hay,  o  hay  muy  poco  apoyo  disponible  para  las  personas  con  trastornos   de  salud  mental.  Incluso  en  los  países  de  ingresos  altos,  casi  el  50%  de   las personas con depresión no reciben tratamiento. En promedio, solo el  3% de los presupuestos de salud de los países se invierte en salud mental,  variando  de  menos  del  1%  en  los  países  de  bajos  ingresos  al  5%  en  los   países de altos ingresos.

La  inversión  en  salud  mental  beneficia  el  desarrollo  económico.  Cada   dólar  invertido  en  la  ampliación  del  tratamiento  para  la  depresión  y  la   ansiedad,  conduce  a  un  retorno  de  4  dólares  en  mejor  salud  y  habilidad   para  trabajar.  El  tratamiento,  por  lo  general,  implica  una  psicoterapia   o  medicación  antidepresiva  o  una  combinación  de  los  dos.  Ambos   enfoques  pueden  ser  proporcionados  por  trabajadores  de  salud  no   especializados,  siguiendo  un  curso  corto  de  capacitación  y  utilizando   la Guía de Intervención de mhGAP de la OMS. Más de 90 países -23 de  ellos  de    América-,  de  todos  los  niveles  de  ingresos,  han  introducido  o   ampliado programas que proporcionan tratamiento para la depresión y  otros trastornos mentales, usando esta guía.

La  falta  de  acción  es  costosa.  Según  un  estudio  dirigido  por  la  OMS,  que   calculó los costos de tratamiento y los resultados de salud en 36 países de  ingresos bajos, medios y altos durante los 15 años que van de 2016 a 2030,  bajos niveles de reconocimiento y acceso a la atención de la depresión y  otros  trastornos  mentales  comunes,  como  la  ansiedad,  resultan  en  una   pérdida económica global de un billón de dólares cada año. Las pérdidas  son  incurridas  por  los  hogares,  los  empleadores  y  los  gobiernos.  Los  hogares pierden financieramente cuando la gente no puede trabajar. Los empleadores sufren cuando los empleados se vuelven menos productivos y  son  incapaces  de  trabajar.  Los  gobiernos  tienen  que  pagar  mayores  gastos de salud y bienestar.

En  América,  casi  7  de  cada  10  personas  con  depresión  no  reciben  el   tratamiento que necesitan. «Debemos actuar ahora para cerrar la brecha  que  separa  a  las  personas  con  trastornos  mentales  de  los  servicios  de   salud que necesitan», abogó la jefa de la Unidad de Salud Mental y Abuso  de Sustancias de la OPS/OMS, DévoraKestel. Riesgos para la salud.

La   OMS   ha   identificado   fuertes   vínculos   entre   la   depresión   y   otros    trastornos  y  enfermedades  no  transmisibles.  La  depresión  aumenta   el  riesgo  de  trastornos  por  uso  de  sustancias  y  enfermedades  como  la   diabetes y las enfermedades del corazón; lo contrario, también es cierto,  lo  que  significa  que  las  personas  con  estas  otras  condiciones  tienen  un   mayor riesgo de depresión.

La  depresión  también  es  un  factor  de  riesgo  importante  para  el  suicidio,   que reclama cientos de miles de vidas cada año.

El doctor Saxena señaló: «una mejor comprensión de la depresión y cómo  se  puede  tratar,  aunque  esencial,  es  solo  el  comienzo.  Lo  que  tiene  que   seguir a continuación es la ampliación sostenida de los servicios de salud  mental  accesibles  a  todos,  incluso  en  las  poblaciones  más  remotas  del   mundo».

La   depresión   es   un   trastorno   mental   frecuente,   que   se   caracteriza    por  la  presencia  persistente  de  tristeza  y  una  pérdida  de  interés  en   actividades  que  las  personas  normalmente  disfrutan,  acompañada  de   una incapacidad para llevar a cabo las actividades diarias, durante 14 días  o más.

Además,  las  personas  con  depresión  normalmente  padecen  varios  de   los siguientes síntomas: pérdida de energía; cambio en el apetito; dormir  más  o  menos;  ansiedad;  concentración  reducida;  indecisión;  inquietud;   sentimientos  de  inutilidad,  culpa  o  desesperanza;  y  pensamientos  de   automutilación o suicidio .

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